Un ladrón ingresó a un kiosco con un inédito sistema de seguridad, quedó totalmente en ridículo y casi queda atrapado en el local.

La insólita escena ocurrió el lunes pasado, a las siete de la tarde, en el negocio de la avenida General Roca al 1200, en la localidad bonaerense de Hurlingham.

El delincuente, sin saber que se trataba de un kiosco “inteligente”, se acercó hasta la pantalla de un sistema de pago de impuestos para buscar a una persona o el acceso a una puerta, pero la voz de una empleada, que trabaja en una oficina alejada del local, le informó que el servicio estaba caído.

El ladrón, ya desconcertado, sacó el arma y amenazó hacia las cámaras. “No te voy a poder dar nada porque no estoy ahí”, le dijo la voz de la mujer. El compañero de la oficina activó el cierre del portón del negocio y el ladrón escapó desesperado para evitar quedar encerrado.

El dueño del local explicó en medios locales que el kiosco exhibe los productos dentro de máquinas protegidas por acrílicos y con pantallas táctiles. “El cliente puede abrir la ventanilla para colocar el dinero y, una vez depositado, el empleado opta por desbloquear la puerta de seguridad para tomar el efectivo y dejar el producto seleccionado previamente a través de la pantalla táctil”, precisó.