A una semana de la inauguración del viaducto del ferrocarril San Martín, queda a las claras que la obra no mejoró el servicio, sino que todo lo contrario. Con demoras de hasta 40 minutos, cancelaciones y saturación de pasajeros en los coches, la línea se convirtió en la más problemática de la red, superando al Belgrano Norte. Volverían a correr algunos de los trenes viejos.

La obra se inauguró de apuro, aún inconclusa, faltan vías, estaciones y hasta vigas. El tren circula a una velocidad lenta sobre el viaducto, lo que genera retrasos en los servicios a causa de los horarios mal programados.

Pese a la expectativa, las condiciones de viaje son aún peores que antes del inicio de la obra, cuando el tren corría de Cabred a Retiro, parando en todas las estaciones.

Además, las locomotoras chinas adquiridas por el gobierno anterior tienen un componente fallado que causa el derrame e incendio de aceite, como pasó el viernes en Sol y Verde, lo que ocasiona no solo la cancelación del servicios, sino también la baja del tren hasta su reparación.

A causa de esto hay menos formaciones, y según indica el medio especializado enelsubte.com, para paliar la situación Trenes Argentinos Operaciones ha decidido asignar al San Martín un par de locomotoras de los años 70 que venían prestando servicio en la línea Roca y en la extinta Ferrobaires.

Según estiman, con las estaciones La Paternal y Villa Crespo terminadas, el tiempo de recorrido entre cabeceras no cambiará, al menos hasta la electrificación de la línea, por eso consideran que la obra del viaducto tuvo por objetivo mejorar el tráfico vehicular y ganar terrenos ferroviarios para, eventualmente, comercializarlos.