El ciclo de música clásica, que reunió a célebres exponentes del género, se llevó a cabo en Semana Santa con entrada libre y gratuita.

Con música de Vivaldi y Piazzolla a cargo de Estación Buenos Aires, anoche concluyó una nueva edición de “El Camino del Santo”, el ciclo de música clásica en San Isidro que, con entrada libre y gratuita, durante el fin de semana largo convocó a seis mil espectadores en iglesias, el jardín del Museo Pueyrredón y el auditorio del Colegio San Juan El Precursor.

“Este festival apunta a educar nuevos públicos para las llamadas músicas clásicas, en su sentido más amplio, con un programa de mano muy amigable. Un sello que el maestro Francisco Varela, en su segundo año como director artístico, supo captar del mejor modo. Un ciclo por el que en todos estos años pasaron los mejores intérpretes y agrupaciones de la escena nacional, y que también fomenta el turismo cultural”, afirmó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria de Cultura de San Isidro.

Siguiendo la exitosa experiencia iniciada en 2018, vinculada con el espíritu formador del ciclo, todos los conciertos fueron presentados por destacados periodistas y críticos que ayudaron a profundizar y comprender aún más los distintos hechos musicales.

Así, en tono didáctico, periodistas especializados como Margarita Zelarrayán y Boris Laures introdujeron al público en las obras y sus circunstancias. En la Catedral, Margarita Pollini invitó a trasladarse mental y espiritualmente al Barroco y al Primer Renacimiento para escuchar misas y motetes. Anoche, Mauro Apicella habló de las series armónicas de Vivaldi “que hasta hoy se usan en el jazz y el pop” e hizo otra invitación, la de cerrar los ojos y dejarse mojar sin temores por la lluvia de algunas de las estaciones de Piazzolla.

Se trata de un ciclo de música pero también turístico-cultural, porque recala en edificios icónicos del municipio, como la Catedral neogótica, en el casco histórico. Allí, los ritmos de los siglos XIV y XV sonaron en el mediodía del sábado con La Sambuca, dirigida por Hernán Vives, entre flautas, laúd, órgano, arpa, sacabuches, viela, solistas líricas. Un repertorio que fue de Ciconia y Frye a Guillaume Dufay, el más famoso e influyente compositor de la escena musical europea del siglo XV.

El jueves, las familias coparon los jardines del Museo Pueyrredón para El Sapo y La Princesa, donde el ballet, Bizet, Debussy, Rimsky-Korsakov y otros se unieron para un espectáculo pensando en los más chicos.

En el Colegio San Juan El Precursor, muchísimas personas se acercaron a escuchar a Rachmaninov, Shostakovich y Ravel por el Trío Ginastera, formado por Xavier Inchausti en violín, José Araujo en violoncello y Marcelo Balat en piano.

“Este festival mantiene viva la tradición cultural, más allá de las creencias religiosas. Una puesta muy interesante por la diversidad musical”, comentó Ana Siri, de Acassuso.

“Siempre busco espacios culturales para ver ofertas tan buenas como ésta. Es un placer tenerla a pasos de tu casa con un primerísimo nivel internacional. La sociedad debe tener contacto con la cultura para bajar un cambio”, concluyó Carmen Batiz, oriunda de México y vecina de Martínez.