Hicimos la misma comparativa hace dos años con el Euro a 18 pesos. En ese momento encontramos precios cinco veces más baratos en España. Tras una devaluación de casi un 200% y una inflación del 75%, ahora la diferencia es menor, no obstante, comprar alimentos en tierras ibéricas sigue siendo mucho más barato que en nuestro país.

Con un salario básico de €860, unos $44 mil, los españoles cobran como mínimo cuatro veces más que un argentino, con nuestro básico de $12500. Es cierto, el transporte y el alquiler duplican los costos de nuestro país, pero los alimentos cuestan la mitad o menos que en supermercados nacionales.

Encontramos en góndolas café, lavandina y harinas de segundas marcas un 50% más económicos que productos similares argentinos. Las diferencias aumentan si se opta por packs: Con lo que en Argentina compramos cuatro yogures, en España llevamos dieciseis.

Elegimos la misma cadena de supermercados en la que hicimos la comparación de precios en 2017, Mercadona, sin embargo, no es el comercio más económico. La cadena LIDL ofrece productos propios de excelente calidad que difícilmente superan el valor de €1, unos $50.