23 julio, 2024

Condenaron a seis años de prisión al dueño del bar donde murió Lucía Costa

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El Juzgado en lo Correccional 3 del Departamento Judicial de San Martín, condenó a 6 años de prisión a Carlos Eduardo Oliverio, dueño del bar Zar Burgers&Beer de San Miguel, en el que murió quemada Lucía Costa Osores tras una explosión. A su vez, Marina de los Ángeles Ramírez, la encargada del local, fue absuelta.

En un debate que duró cerca de un mes, desde el 8 de septiembre, y se desarrolló como estaba previsto, hasta el 6 de octubre, la Justicia resolvió condenar al dueño del local en donde el 9 de octubre de 2020, murió Lucía Costa Osores.

Lucía Costa, de 18 años, murió el 10 de octubre tras incendiarse en el bar Zar, de San Miguel

Ése día, la joven, que tenía 18 años, fue junto a unos amigos a tomar algo y una de las meseras se aproximó a recargar un centro de mesa que tenía una pequeña llama. Al querer verter alcohol con un bidón en el adorno, una llama tocó el líquido y provocó la explosión del recipiente.

Fue allí que el fuego alcanzó a Lucía y a otros 9 chicos, de los cuales 3 resultaron con quemaduras leves y 3 con heridas graves. En tanto que Osores debió ser trasladada primero al Hospital Larcade y más tarde al Instituto del Quemado, donde falleció al día siguiente.

Durante las audiencias, la abogada defensora de Priscila Lucca, la mesera del bar, interpuso un recurso para que sea sometida a una pericia psicológica por considerar que no estaba en condiciones de afrontar el proceso. Ése planteo fue concedido y la prueba indicó que está apta para ser juzgada.

Priscila Lucca, la mesera que encendió el centro de mesa, será juzgada en una audiencia diferenciada

Ante esto, la defensa volvió a solicitar otras medidas, lo que generó un cuarto intermedio, y luego el tribunal tomó la decisión de sacarla del juicio, por lo que será juzgada en otro proceso.

Durante la etapa de alegatos, la fiscalía pidió 7 años de prisión para los dos acusados. En tanto, la querella solicitó 5 años y la defensa la absolución de ambos.

Carlos Eduardo Oliveiro, el dueño, y Marina de los Ángeles Ramírez, la encargada, llegaron al debate imputados por los delitos de “homicidio culposo y lesiones culposas leves y graves, con violación a las medidas adoptadas para impedir la propagación de una epidemia”.

De este modo, Oliveiro fue condenado y a su vez detenido inmediatamente, mientras que Ramírez fue absuelta de todos los cargos.

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