Provincia y país

Colapsan vacunatorios por temor a las restricciones que impondrá Kicillof

Un día después de que el gobernador de la provincia de Buenos Aires adelantara restricciones similares a las que impuso el gobierno de Francia, vetando libertades a ciudadanos no vacunados contra el coronavirus, hubo colapsos en los centros que funcionan como vacunatorios. En Sáenz Peña, abuelos debieron soportar filas de horas, entremezclados con ciudadanos jóvenes que acudieron sin turno, temerosos de las restricciones que se vienen.

El gobierno de Axel Kicillof repite acciones que resultan perjudiciales en un escenario pandémico. Como ocurrió meses atrás, cuando el gobernador ordenó tomar la temperatura a todos los autos que ingresaban a la Provincia, lo que causó un caos de tránsito sin precedentes, hoy, la consecuencia del anuncio de un pasaporte sanitario fue el colapso de varios vacunatorios.

La realidad de Francia es distinta a la bonaerense: En el país galo tiene el 42 por ciento de sus ciudadanos vacunados con pauta completa, y con dosis de sobra para todo quien desee inmunizarse, mientras que la provincia de Buenos Aires cuenta con el 12 por ciento de su población vacunada con las dos dosis.

Las restricciones impuestas por el presidente Frances Emmanuel Macron, polémicas y que generaron multitudinarias protestas, tienen por objetivo dar un golpe de efecto en la población más joven, reticente a la vacunación, proceso que inició masivamente a principios de año y que hoy está estancado por la falta de interés. En nuestro país la realidad es otra, el operativo inició tarde y con pocas vacunas, por lo que avanzar con penalidades a quienes no estén vacunados no puede generar otra cosa que caos.

Esta tarde, decenas de abuelos, muchos de ellos con turno, debieron hacer filas durante horas para obtener la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus en la Sede Lynch de la Universidad de Tres de Febrero.
Resulta que la organización, en manos de estudiantes y militantes políticos, mezcló a los mayores con las personas de riesgo, y con los jóvenes que acudieron sin turno a vacunarse horas después de que se anunciaran aforos especiales en cines, teatros, gimnasios y restaurantes, para quienes cuenten con al menos una dosis aplicada.

El desborde se prolongó durante todo el día, y frente a la falta de capacidad organizativa de los responsables, sumada a la incertidumbre causada por las inminentes nuevas restricciones para los que aún no se han vacunado, escenas como la de hoy prometen repetirse.

 

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