Hurlingham

Otras vez demoras en los trenes generan aglomeraciones en el pico de la pandemia

Los retrasos y cancelaciones en los ferrocarriles Sarmiento y San Martín ya son una constante y, por más de que el uso del transporte público sea exclusivo para trabajadores esenciales, la aglomeración de pasajeros es inevitable y la distancia social pasa a ser una frase hecha.

La nueva fase de la cuarentena por coronavirus no debería cambiar en nada la afluencia de usuarios en los ferrocarriles, ya que las actividades permitidas desde hoy deben recurrir al transporte privado. Y como ocurrió hace algunos días, durante la fase más estricta de la cuarentena, el Sarmiento volvió a colapsar y el San Martín, fue en esa línea.

Sin posibilidad de culpar a la gente, algo recurrente entre los más fanáticos de confinamiento decretado por el gobierno de Alberto Fernández, el servicio de los trenes Sarmiento y San Martín fue, es y será caótico en horas pico, por obras interrumpidas, como el soterrado del ferrocarril que une Once con Moreno; o la electrificación nunca iniciada del servicio que une Retiro con Domingo Cabred; o las continuas demoras causadas por accidentes que paralizan por completo la operatividad de las líneas, sin plan alternativo de recorrido.

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