Transcurridos dos años de gestión, el gobierno de Cambiemos ha ocupado la mayor parte de ese tiempo en reparar el tejido social y las estructuras político-económicas destruidas por el kirchnerismo, como irrefutable herencia, pobreza, cepo cambiario, embargo de los fondos buitres, empleo informal, altísima desocupación disfrazada en planes sociales, abandono en salud pública y educación, deuda con proveedores, y una enorme deuda financiera interna.

Esta nueva experiencia llamada Cambiemos constituye para nosotros los radicales sin duda un gran desafío, ya que integramos una coalición de gobierno, pero no la dirigimos. La sociedad nos dio esta responsabilidad, para, desde allí, demostrar que se puede gobernar siendo primeramente honestos, con capacidad para visualizar los problemas, y el coraje para resolver con soluciones duraderas e innovadoras.

Hay muchos radicales trabajando en áreas del gobierno cumpliendo con la responsabilidad que la hora reclama. Y con el deber que significa representar al centenario partido en alianza con otra fuerza política. Cada radical que ocupa un cargo ya sea en la estructura de la administración -nacional, provincial o municipal- cuanto en una banca legislativa, sabe de la responsabilidad que tiene en la función que le toca ejercer y que asimismo el partido le ha dispensado la confianza para hacerlo. Y no debe distraerse a la hora de cumplirla. Son ellos los que llevan la bandera doctrinaria, porque su acción, no importa el lugar, debe ser la expresión del pensamiento radical. Dejar huella, que le dicen.

Profundizar el radicalismo en Cambiemos es también hacer que esos radicales rindan cuenta de su trabajo. Es necesario que cada uno esté capacitado y a disposición para responder a las estructuras partidarias que dan sustento al cargo que ocupa.

Gestionar como radicales en una estructura de poder político no es cualquier cosa. Demanda una responsabilidad de la que debemos estar dispuestos a dar cuenta allí donde pertenecemos.

El respeto a las leyes y a las normas, que son la garantía de la institucionalidad, el compromiso irreductible con la educación y la formación, la austeridad en la administración del erario público y sobre todo su tradición republicana y democrática en la historia del país, constituyen el círculo virtuoso clave para darle a la Unión Cívica Radical su presencia visible en esta gestión de gobierno.

El radicalismo suma capacidad política, formación intelectual y técnica. La hora requiere que demos respuestas “radicales” en cada estructura en que nos toque participar o formar parte de la gestión, con el compromiso del manejo “como un tesoro” de la cosa pública.

Así de convencidos estamos de que la participación ddel radicalismo es altamente cualitativa, y en razón de ello constituye para el gobierno de Cambiemos un pilar distintivo y fundamental.

Es mucho el trabajo que venimos realizando, también es mucho lo que nos falta por hacer, para así lograr cumplir nuestros anhelos de una mejor sociedad para los ciudadanos.

David Cejas
Convencional Provincial de la Unión Cívica Radical