Los reclamos siguen sin respuestas, y ahora se suma una suerte de desorientación desde las nuevas autoridades del Consejo Escolar de San Martín. El pésimo estado edilicio de la institución y las obras paralizadas continúan dificultando el acceso a la educación pública a los alumnos de una de las zonas más postergadas del distrito.

El inminente riesgo de derrumbe que presentaba el SUM de la Escuela 24, el que estuvo clausurado durante décadas por la mala calidad de construcción, provocó la inutilización de aulas de la planta baja.

Las obras de desmantelamiento del primer piso y construcción de una nueva edificación están paradas desde hace años, por cuestiones burocracia de la Dirección Provincial de Infraestructura Escolar, dependiente del gobierno de María Eugenia Vidal, y ahora, por el poco compromiso de las nuevas autoridades del Consejo Escolar de San Martín.

La Escuela Secundaria 51 que también compartía edificio con la Escuela 24, debió ser trasladada a una ubicación provisoria, sin embargo, ese lugar deberá ser restituido a la junta vecinal propietaria, por lo tanto el futuro del alumnado es incierto.

En pocas semanas, las clases comenzarán nuevamente en una escuela en ruinas, tapiada y con peligro de derrumbe. Los chicos nuevamente victimas de la incapacidad e inacción política.