Transcurría el año 1982, pleno conflicto bélico en el Atlántico Sur, la fiebre patriótica impulsada por los medios controlados por la dictadura llegó a obnubilar a la ciudadanía, y en esa oleada de sinrazón, propusieron cambiarle el nombre a Hurlingham.

Tras una descripción del pueblo bonaerense, el periodista de ATC -hoy TV Pública- consultaba a los vecinos sobre la iniciativa de cambiarle el nombre al lugar, bautizado así por el Hurlingham Club fundado en 1888 por la comunidad inglesa de la zona.
Todos contestaban afirmativamente, algunos no muy convencidos, y otros, algo tensos.

“Con altoparlantes por las calles van diciendo consignas para reflejar la preocupación de una ciudadanía”, relataba el cronista del canal estatal. Acto seguido, se exponía un cartel de una agrupación vecinal que proponía el nombre de “2 de Abril”, para la localidad dependiente de Morón.

Otras de las opciones que impulsaban supuestos vecinalistas para eran “Pucará”, “De la Recuperación de las Malvinas”, “Islas Malvinas”, o Malvinas Argentinas”.

Perdida la guerra, y con la dictadura en decadencia, afortunadamente las prioridades fueron otras.